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El día del Bar Mitzvá es uno de los días más importantes en la vida de todo integrante del pueblo de Israel. Es en ese día que el joven se convierte en “hombre”, en otra persona, con derechos y obligaciones. De aquí en adelante en cuanto a todos sus hábitos, es considerado como una persona grande, como un adulto más. Es adulto en su accionar, es adulto en cuanto a lo que expresan sus labios y es responsable de sus meditaciones y pensamientos. Está obligado a cumplir las seiscientas trece mitzvot – doscientas cuarenta y ocho positivas y trescientas sesenta y cinco negativas – y las ordenanzas rabínicas.
En vista de la cercanía en la fecha del Bar Mitzvá, una sensación de temor embarga al joven, dado que se encuentra conmovido y emocionado ante ese sublime día. Por la elevación espiritual, la integridad del alma, la pureza de sus cualidades, la consagración y renovación y el estar preparado y dispuesto a cumplir con todas las leyes de la Torá en toda su amplitud.
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La mitzvá de colocarse tefilin y el día del Bar Mitzvá se combinan de modo tal que el principal motivo de alegría en ese día es, cuando el joven cumple con la mitzvá de los tefilin. Y con ello, comienza una nueva etapa en su vida y le imprime en ella un sello sagrado.
żQué virtud especial posee esta mitzvá más que todas las demás mitzvot? żAcaso el joven no debe cumplir por igual todas las mitzvot de la Torá?
Pues bien, esta mitzvá es distinta: al colocarse los tefilin, ciertamente la persona proclama y anuncia la Unicidad del nombre de Hashem, a quien Le pertenece el poder y el dominio, en lo celestial y en lo terrenal, de llevar a cabo en ellos Su voluntad. Así también, por medio de la observancia de esta mitzvá, la persona recuerda la salida de Egipto, asumiendo, además, subordinar la mente, el corazón, el cuerpo y el alma al servicio del Creador y aceptar con amor el Yugo Celestial.
- Ciertamente, de esto se trata toda la Torá.
Y aquí radica la importancia de esta mitzvá. Observen lo dicho por nuestros sabios en el Talmud Ierushalmi (Berajot 82): “De todas las mitzvot de la Torá, no hay mitzvá más grande que la de los tefilin”.
Así como es la grandeza de esta mitzvá, así es su recompensa. Nuestros sabios dijeron que todo aquel que se coloca tefilin, prolonga sus días y se asegura integrar el mundo venidero.
La serie de libros “Hasipur BaHalajá” comienza con la mitzvá de los tefilin. Le ruego al Creador del Mundo poder continuar y publicar relatos sobre otras normativas que cumplan la misión de agregar conocimiento y ética a los jóvenes del pueblo de Israel y educarlos para el correcto cumplimiento de las mitzvot.
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